No queda mucho para que te deje de querer, amor roto.
Lo sé porque mis ojos ya no se ponen vidriosos cuando te veo y mi mirada ya no se porta esquiva con la tuya.
Mi mente no divaga en fantasías irrealizables varias veces en el día e incluso, si me lo propongo, puedo respirar con fuerza, con vida; pasa que cuando las ilusiones quedaron hechas trizas, los suspiros reemplazaron las inspiraciones habituales como si se hubieran incrustado esos trozos en mi corazón y doliese inhalar normalmente.
También la sonrisa ha vuelto a aparecer en mi rostro, sabes?; se ausentó tanto tiempo que había olvidado lo guapa que nos ponemos cuando sonreímos.
No pensé que podría olvidarte teniéndote a mi lado, compartiendo día a día la vida de universitarios; sabiendo que eres la primera persona que me ha hecho ilusionar de esta forma, hasta el punto de ir a por ti y lanzarme a decírtelo con todo en contra; queriendo que las cosas cambiasen porque quería, en serio quería tanto que quisieras dejarte querer.
No me malentiendas, no te lo cuento de esta forma para que creas que soy sigo siendo una descarada. Te lo cuento porque nunca he considerado que expresar los sentimientos sea motivo de bochorno.
Gracias, porque aunque sé que aún no me terminas de comprender del todo me aceptas, aceptas que conoces poco y algo de mí y aceptas que lo que te falta por conocer me hace ser quien soy. Por eso, siempre serás un gran amigo.
Te agradezco de la misma forma la lección de vida que me dejaste: La amabilidad hasta para decir no.
Porque el día que te conté de mis sentimientos por ti y de mis intenciones contigo me dijiste que no, y sí, es verdad, se me rompieron las ilusiones, como dije; pero no el corazón. Por mucho que no compartías ni la idea ni las ganas, escogiste muy pero que muy bien tus palabras, hiciste que el rechazo fuera una conversación de amigos más. Sé que debió ser difícil escoger cada palabra porque lo que buscabas era no herirme. Y te cuento un secreto: en aquel momento, ilusamente, solo por ese pequeño gran gesto, me enamoré un poco más de ti.
Siempre he creído que con esos amores imposibles, uno queda medio enamorada eternamente.
Así que, aunque la efervescencia del enamoramiento está pasando y mi cerebro parece casi dar por aceptado y asimilado lo que pasó, necesitaba sentir que te lo contaba; pensé que era importante que supieras que lograste tu cometido: no heriste mis sentimientos. Y lo cuelgo aquí, en mi blog, porque sé que nunca entregaré esta carta pero escrito, al menos, quedó.


Comentarios
Publicar un comentario